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CORNELIA PĂUN HEINZEL : “LA RUEDA DEL DESTINO” PARTE II DEL LIBRO ”EL LABERINTO DE LOS ENIGMAS” POR CORNELIA PĂUN HEINZEL
 
 
 
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CORNELIA PĂUN HEINZEL : “LA RUEDA DEL DESTINO” PARTE ll, DEL LIBRO ”EL LABERINTO DE LOS ENIGMAS” POR CORNELIA PĂUN HEINZEL  
 
Traducción: escritora, periodista Jero CRESPI y Cornelia PAÚN Heinzel  
 
El Director Chiverniseala era alto y guapo de estructura atletica y pelo negro, rizado, de nariz pequena y un poco achatada, boca pequena con labios gruesos, rasgos que ofrecian una mirada picara e infantil al mismo tiempo.  
 
Mientras iba ensimismado en sus suenos y recordando su reciente aventura, aparecio por delante de repente un camion.  
 
Radu dio un volantazo asustado mientras iba conduciendo el coche, perdio completamente el control del vehiculo golpeando el borde de la carretera, rebotando en la misma curva yendo hacia el mismo arbol donde golpeo su padre hace anos, donde habia sufrido el accidente. Oyo un ruido muy fuerte, sintio un terrible dolor y no podia moverse, entonces vio que la niebla, con rizos de color negro cuervo como los de la joven profesora. Iba flotando caotico en un liquido espeso de color rojo intenso. Su vestido blanco, ajustado al cuerpo parecia una pintura impresionista.  
 
Detras iban las otras dos jovenes que quedaron muy quietas.  
 
Entonces se empezaron a oir las sirenas que les iban a salvar y personas con chalecos naranjas que apenas pudieron abrir las puertas bloqueadas del coche. Radu sintio de supervivencia para las pobres chicas.  
 
- .Necesitamos realizar una extraccion de las victimas del coche! .De otra manera no podemos sacarlas! .No creo que logren escapar con vida! –decia una voz.  
 
- Llegara una ambulancia en diez minutos –dijo un chico.  
 
Dos hombres movian a Radu en una camilla.  
 
- “Vamos a tratar de que este consciente y que no pierda el conocimiento, que no muera” –penso el hombre y entonces el hilo de sus pensamientos fue interrumpido abruptamente.  
 
Desperto despues de algun tiempo, durante unos segundos,  
 
mientras era colocado en una cama metalica de hospital. A su alrededor, la gente estaba inconsciente, en torno a el todo era de color de blanco.  
 
-.Que paso? –se pregunto Radu.  
 
De nuevo se durmio profundamente, hundiendose en el misterioso mundo de los suenos.  
 
Gica, el padre de Radu, tenia como su hijo dos grandes debilidades: la bebida y las mujeres. Era la herencia de la familia que pasaba de padre a hijo, les encantaban las mujeres rubias, morenas, castanas o pelirrojas, delgadas o gordas, altas o pequenas. Los dos hombres siempre se habian sentido atraidos por el universo femenino. Ambos habian tenido suerte de tener esposas enamoradas de ellos, aceptando y comprendiendo sus relaciones amorosas y las escapadas que siempre les habian generado molestias, tanto grandes como pequenas. Siempre fueron sus esposas las que sufrieron en silencio la existencia de sus amantes. Siendo para ellas el amor mas fuerte que cualquier otra cosa. La bebida fue la que trajo todos los problemas a la familia.  
 
Como el, un dia, su padre, Gica C. habia recogido en el coche a sus amigos, todos profesores de la Universidad, y en una curva de la aldea, cuando venia de Brasov, perdio el control del volante, el coche choco rapidamente con un arbol en la carretera, Gica tuvo una lesion grave en la cabeza, pero los profesores que lo acompanaban fallecieron.  
 
Entonces, el hombre fue condenado a una pena elevada de años de prisión. Su actividad en la seguridad como chivato no le ayudó en absoluto. En la época socialista se respetaba la ley, era la misma para todos. Su esposa Lina, tuvo que pagar la indemnización a las familias de los fallecidos, además de una pensión alimenticia para sus hijos. Pero el más afectado fue su hijo Radu. Ya no era el hijo del director del colegio del pueblo, amado por todas las mujeres. Tanto le marco que abandono los estudios, estaba matriculado en el colegio “Unirea” el cual tenía un buen perfil, ya que quería seguir los pasos de su padre como profesor de geografía, pero, por supuesto, cayó en desgracia. Ambos estaban señalados por los demás y su madre Lina, estaba muy molesta con su marido, después de los problemas de este con el alcohol y las mujeres, el accidente de coche y tras haber realizado tantos sacrificios ni siquiera su hijo le daba motivos de felicidad, aunque solo soportaba todo lo que estaba sucediendo por él.  
 
“Cuando estaba embarazada de Radu” –recordó Lina- Gica se veía con Mia, una mujer morena del pueblo. Lina también tenía la piel color oliva. ¿Para qué necesitaba a Mia? –Pensó molesta – “esta era la manera de ser de Gica, le gustaba cambiar.  
 
Pobre Lina, se quedaba temblando en el patio de la mujer, esperando de que su esposo saliera de la casa de mía, se quedaba toda la noche temblando por el aíre frío que hacía. ¡Se congelaba! Pero ella pensaba que por Gica valía la pena todo el sacrificio que ella hacía. ¡Hombres como él rara vez se encuentran!¡Tenía miedo de perderlo! De que Mia se lo robara. Cuando el amanecer se levanto tímidamente, Gica abrió la puerta de la casa y entonces Lina salió de entre los  
 
arbustos.  
 
-¿Qué haces aquí, Gica? ¿Estoy embarazada y tú pierdes el tiempo con las mujeres del pueblo? –le dijo la mujer con tristeza.  
 
El hombre se sonrojo tanto en la frente como en los ojos.  
 
-¿Qué estás haciendo aquí, Lina? –Le espetó con rabia- ¿Estás Loca? Yo soy un hombre ¿qué quieres de mí?  
 
En ese momento le golpeó fuertemente en la cara con las manos y luego le dio patadas en el vientre hinchado.  
 
- ¿No tengo derecho a divertirme? –Ladró el hombre a continuación.  
 
-¡Para Gica! Estás golpeando al bebe –se quejó Lina de un modo desgarrador.  
 
Gica siguió dándole unas patadas más, luego se detuvo y fue hacia la salida.  
 
“Por lo menos me dijo que simplemente se divertía, así que no me va a dejar. Es todo mío” –pensó la mujer feliz.  
 
Lina era una mujer dura por su forma de ser, pero Gica la convirtió en una persona delicada, sin poder. ¿Cuál era su amor? Su padre, Lica Spoitoru, hacía hachas de bronce y las vendía en la aldea. Su madre, Piranda, una gitana que murió cuando ella nació. Así Lina, aprendió de muy niña las dificultades de la vida. Era ambiciosa y audaz, digna de las personas, según lo exigido por el Partido Comunista que estaba en el poder. En consecuencia se dio cuenta de inmediato quienes eran los activistas de la aldea. Uno de ellos, el jefe del activismo local la llamó de inmediato a su oficina:  
 
- ¿Lina, no querría usted trabajar para nosotros? Usted es una de los nuestros, trabajadora y ambiciosa. ¡Usted puede llegar muy lejos si estamos juntos!  
 
-Bueno, ¿Qué debo hacer? –preguntó Lina interesada.  
 
-Usted tiene que espiar a los enemigos de la clase trabajadora, a los ricos. Y contarnos lo que dicen…  
 
Estaba acostumbrada desde pequeña a la falta de todo tipo de cosas. ¡Cuánto me gustaría espiar a todos aquellos que están viviendo bien! No como yo –pensó ella.  
 
-Por supuesto que acepto –dijo Lina.  
 
-Y nosotros, como recompensa, la matricularemos en la escuela regular y luego serás la maestra de nuestro pueblo –dijeron los hombres- solo queremos promover a nuestras hijas.  
 
-Pero yo no he aprendido nada de los libros en la escuela –dijo Lina- no me gustaba estudiar, además tampoco sé si soy demasiado lista ¿Qué hago?  
 
-¡Eso no es problema! Con nuestra recomendación y tu ambición y si eres fiel al Partido Comunista además de clara y verdadera, y nos vas informando de todo lo que hacen tus conocidos, te vas a graduar con facilidad. Realmente es lo único que nos importa a nosotros – le dijeron con claridad los activistas.  
 
Los años pasaron rápidamente y Lina se vio de maestro en el pueblo, tal y como le habían prometido los hombres.  
 
Era en la escuela del pueblo donde conoció a Gica, un hombre guapo, quedó fascinada por él a primera vista.  
 
“No había visto un hombre tan hermoso” pensó ella.  
 
Y cuando él la invitó a bailar en el centro cultural aceptó con mucho gusto.  
 
Lina era una mujer normal, ni muy hermosa ni fea, era morena, con una nariz grande, una boca grande y los ojos saltones. Pero a Gica le gustaba, como le gustaban todas las mujeres que siempre rondó; feas, hermosas, rubias o morenas o pelirrojas, altas o bajas, gordas o delgadas, Gica era un enamorado eterno de las mujeres, no le importaba como eran.  
 
Después de asistir a una fiesta de campesinos, Gica la invite a su casa. ¡Qué feliz era Lina! Todo el mundo le pertenecía.  
 
Era la primera noche que estuvo con él, se entrego con toda su alma, fue amado por la mujer. La atracción que sentía por él era tan grande que no se podía resistir. Lina habría deseado un marido como él. Pero tenía pocas esperanzas y ninguna posibilidad de conseguirlo, por el éxito que tenía Gica con todas las mujeres. Además el no quería una, el tenía a todas las mujeres que conocía.  
 
-¿Está usted saliendo con Gica? –le preguntó un día Gorun el activista.  
 
-Sí, tío Gorun –respondió tímidamente Lina –Si me gusta, tío… ¿qué debo hacer?  
 
- ¿Lo quieres como marido, Lina? –le preguntó el hombre decidido.  
 
- Seguro, claro, señor. Pero no creo que Gica piense en el matrimonio…  
 
-El lo pensará, lo pensará, Lina, si se lo pedimos – apostilló Gorun.  
 
Pasaron un par de días desde la conversación que tuvo lugar en la oficina del activista.  
 
-Gica, te llamó el partido – le comentó Nuti, la secretaria de la escuela – te está buscando el diputado compañero de Polenta, Gorun.  
 
El hombre se preocupo inmediatamente. “A lo mejor ha sucedido algo malo y me va a pegar la bronca”. ¿Será el marido de cualquiera de las mujeres con las que he tenido recientemente alguna aventura?¿Me acusó al partido? –se inquieto durante el trayecto.  
 
-Buenos días, compañero Polenta.  
 
- Hola maestro. ¿Cómo van las cosas en la escuela? ¿Todo  
 
va bien?  
 
-Sí, por supuesto.- respondió el hombre.  
 
-Camarada Chiverniseala, tú eres un activista trasparente, has trabajado para nosotros durante años y has demostrado que eres un hijo fiel para el partido. Y siempre te hemos pagado como merecías. Te ayude a estudiar geografía sin prisa, para graduarte y convertirte en un maestro en el pueblo. Pero, ¿te gustaría ser el director? Porque el Sr. Popa debe retirarse pronto. Y nosotros, el señor Gorun y yo, estábamos pensando en usted. Bueno, ¿Qué dice usted? ¿Quiere?  
 
“Director de la escuela” –pensó Gica- “Dios, ¡cuántas veces he soñado con esto! Que se le propusiese ahora esto, solo en sus sueños más fantásticos podría conseguirlo.  
 
-Claro que sí, camarada Polenta –respondió el hombre alegremente.  
 
-Pero debe hacer algo al respecto –puntualizó el oficial.  
 
-Dígame a quien tengo que seguir, yo ya he acusado a Andrew Michael de los kulaks y terratenientes que han ingresado en la cárcel –dijo Gica.  
 
-Sí, pero ahora queremos que haga algo para una de nuestras mujeres, el partido se preocupa por ella y por usted, son leales a nosotros –explicó el activista.  
 
-Está bien, ¿Qué debo hacer? –preguntó el maestro benevolentemente.  
 
-¿Tú conoces a Lina, que vive al principio del pueblo?  
 
- ¿Cuál la maestra? ¿La morena, con el pelo negro como un cuervo atrapado en un moño?  
 
Gica pensó inmediatamente con Lina, hacía poco que había sido suya, sin oposición.  
 
-Sí, sí, camarada Chiverniseala. Dígame, ¿Ella le gusta?- preguntó Polenta.  
 
Gica pensó un poco aturdido, delante suyo apareció el rostro de la chica con la piel color aceituna, gran boca, nariz larga y con unos ojos enormes ligeramente abultados.  
 
“Aceptar, no tenía elección. Los camaradas del partido podrían haber elegido quien sabe, la mujer más fea del pueblo para él, a otros les sucedió. Lina podría ser su esposa, Gica, había estado con mujeres más feas que ella”.  
 
- Sí –dijo Gica –En realidad me gustan casi todas las mujeres del pueblo mientras no sean como Tuta del Trapo. En algo así, Gica no había pensado nunca hasta entonces “no me siento preparado para casarme. Bastantes problemas tengo con los esposos de mis amigas para tener más problemas con mi propia esposa”.  
 
- ¿Qué Gica, no ha pensado en casarte alguna vez? Usted le gusta, es trabajadora y ambiciosa. Llegará lejos con ella y con nosotros, si decides casarte con ella. ¡Le haremos director de la escuela! Usted se asienta y se casa y obtiene el cargo. ¿Acepta? –preguntó Polenta.  
 
- ¡Bueno, no sé! –Dijo Gica rascándose la cabeza entre los rizos negros- Me harán director, creo que me encantaría y la tengo que tomar como esposa- susurró Gica soñador  
 
- Bueno, estoy de acuerdo –confirmó, en voz alta.  
 
- Debe ir este domingo al gran baile que se hará en la casa de la cultura por el festival de la cosecha, Lina debe ir, sera el momento perfecto –continúo el activista con las especificaciones.  
 
Y Chiverniseala se convirtió en el director de la escuela de la aldea, era bueno, muy bueno para el esta posición. Ahora con el poder que tendría podría conseguir a muchas más mujeres que antes.  
 
Pero todo fue bien hasta el día del fatal accidente, había estado bebiendo como de costumbre, con sus dos amigos, Doru y Nelu, profesores de la universidad –que eran sus antiguos colaboradores y que se promocionaron con éxito dentro del partido comunista y fueron promocionados como profesores de la universidad, por su colaboración con el partido. Estaban todos muertos, borrachos, pero solo él –Gica- conducía. Allí, en la curva tuvo mala suerte y todo paso, Doru y Nelu fallecieron, pasaron al mundo de los justos, solo él sobrevivió al impacto con el árbol en el borde de la carretera. Salió con vida, pero no se salvaría de la pena, lo esperaban muchos años de prisión, toda su intensa actividad de seguridad, no le sería útil en estos momentos, no podía hacer nada para engañar a la ley.  
 
Lina tuvo que pagar la pensión a los hijos de los fallecidos, la mujer resistió heroicamente. Ella no fue derrotada por algo así, era dura, y su amor por Gica la estaba haciendo luchar más, ella resistió fuertemente, pero Radu, su hijo fue el más afectado. Pasó de ser el hijo del director del pueblo a ser hijo del asesino condenado. Lina se ocupo de él, hizo muchos esfuerzos económicos, pagando mucho dinero a Radu sobre la lengua “rumana” y para que él entrar en la escuela secundaria en la clase del departamento de filología, pero Radu no aprovecho la enseñanza. En el concurso cayó estrepitosamente, obtuvo un dos de nota. Con esta nota fue asignado a la empresa de clase de textiles, la misma escuela, donde estaban todos los chicos que habían obtenidos unos y dos de nota, en el examen de ingreso. Pero aún así se graduó en la escuela secundaría “Unirea” a pesar de que el perfil no era el aceptado, aun así el partido le dio una oportunidad.  
 
Cuando terminase la escuela secundaria debía ponerse a trabajar obligatoriamente a menos que se convirtiera en estudiante universitario, así lo decía la ley. A no ser que quisiese tratar de asistir a la universidad para continuar con sus estudios, sin interrupciones. Pero para lograrlo, tenía que aprender, no era broma, y a Radu no le gustaba el estudio, era un chico guapo, alto, atlético, de ojos grandes y negros con el pelo oscuro y rizado. Radu era como su padre, solo se preocupaba por la bebida y las mujeres.  
 
Lina consiguió colocarlo y contratarlo a través de sus contactos, como simple trabajador no cualificado en la empresa de aguas residuales de Brasov. Entonces fue reclutado como colaborador de la “Securitate”. Pero llegaron días felices para él cuando se produjo la revolución. En el pueblo no hubo movimiento ni siquiera una bala fue disparada. Pero como él era colaborador de la “Securitate”, Radu fue inmediatamente incorporado en las filas del grupo del Frente de Salvación Nacional. Y recibió el título de revolucionario, que eso le aportaba mucho dinero, además de muchas otras ventajas. Fue inmediatamente promovido para una posición de liderazgo administrativo. Además recibió gratuitamente una casa en Saxone, abandonada por unos alemanes que emigraron a Alemania. Su padre, Gica, fue liberado hacia poco tiempo de la cárcel con la escusa de que estaba encerrado como opositor al régimen, también como oprimido por la dictadura, el también recibió igual que su hijo una pensión.  
 
Al salir de la cárcel, Gica se puso en contacto con sus antiguos colegas, profesores universitarios, que en ese momento se encontraban en la Facultad de Geografía. Recomendó a su hijo para que fuera admitido en la universidad. También le ayudo a aprobar los exámenes y alcanzar el éxito, una vez que Radu obtuvo el título. Los maestros sintieron compasión por el sufrimiento del joven tras el accidente de su padre.  
 
Con el diploma y dinero en su mano, Radu recibió fácilmente la gestión de la escuela del pueblo, puesto que había ocupado su padre hacía muchos años. El puesto aportaba beneficios considerables para los profesores, que debían, en el nuevo orden, el pagar sus puestos en la sociedad actual. Él saco el máximo provecho de esto, incluso las tierras agrícolas de sus empleados, en concreto de las cosechas, las hacía desaparecer durante la noche y nadie podía decir nada. Aunque reclamasen no podían hacer nada, Sí se hubiesen quejado no resolverían el problema, porque se habrían hecho daño a ellos mismos.  
 
Lina con su ambición, no se conformaba con eso. Cambió en moneda extranjera todo su dinero para comprar para su hijo el puesto de inspector. Ella ofreció tanto dinero al jefe que este decidió poner a Radu como inspector de dos disciplinas, no solo de geografía sino también de religión, a pesar de que este no tenía ningún diploma en esta área. Pero con un soborno todo era posible. Y la posición era más rentable, sobre todo porque era una nueva disciplina implantada en el plan de estudios y habían captado a personas que querían pagar el plan de maestros, además hubo sacerdotes, sus esposas, que sobornaban y que los pobres querían complementar sus ingresos, con el dinero obtenido en algunas horas de educación.  
 
De este modo Radu se hizo rico rápidamente y recuperó con celeridad el dinero entregado para conseguir el puesto de inspector. Además del dinero, por supuesto, conseguía por parte de los clérigos de forma permanente botellas de bebidas alcohólicas de todo tipo, que los sacerdotes recibían en bodas, bautizos y como limosnas.  
 
La familia se había recuperado totalmente, era como en los buenos tiempos.  
 
Ahora trabajaba en la escuela y Gica trabajaba como profesor junto a Lina, tan querida para su hijo que deseaba que fuera plenamente feliz. “Tal vez sea así, cuando Radu deje la bebida y las mujeres”-pensó- “que no haga alguna picardía como Gica”.  
 
Lina buscaba una mujer para su hijo y pensaba que finalmente lo mejor para su hijo sería la hija de la secretaria, mujer soltera, de la escuela común. Antes de la revolución, la chica trabajaba en el pueblo como trabajadora agrículoa, enseñando en la “Alta Escuela Agrícola” en Prejmer para graduar a los alumnos, tras la revolución las plazas en la Universidad había crecido de manera exponencial, como hongos. Ella decidió acceder en la institución de la universidad.  
 
“Como profesora en el pueblo fue buena Marina, Radu” – pensó Lina. La boda tuvo lugar inmediatamente.  
 
Y los regalos recibidos, especialmente de sus subordinados, los jóvenes se compraron un Audi.  
 
En los meses siguientes, Marina quedo embarazadad y dio a luz a una niña. Lina fue la más feliz de tener una nieta y ver que a su hijo que se asentó en su casa.  
 
Pero Radu era idéntico a su padre Gica. Marina no consiguió hacerlo estar tranquilo y que no estuviera detrás de las otras maestras de la escuela. Particularmente tras las que eran subalternas y le atraían tanto… ya no había ninguna posibilidad de que escapara a la moderación.  
 
Radu, despertó en la cama del hospital. Junto a le estaba preocupada Marina su esposa y Lina su madre.  
 
-Me alegro que estés bien, querido –grito Lina de alegría.  
 
- ¿Y mis colegas, las profesoras? –preguntó Radu confundido.  
 
- ¿Tus acompañantes? –Preguntó Marina – no sobrevivió ninguna. Solo tú tuviste la suerte mi amor –y ella pensó feliz-“Gracias a Dios que nos hemos librado de ellas; ¡ellas me querían robar a mi Radu”.  
 
Epílogo  
 
Radu no fue a prisión después del juicio, el pago poco dinero pero valio la pena, se salió con la suya. “Lo bueno es que no me pasó como a papá”, pensó el hombre. Ahora es otra época, otro momento. En la época socialista podría haber llegado más lejos en función de la “Securitate”, pero si hubiera cometido algún delito, habría sido castigado como cualquier ciudadano de a pie. ¡Ahora estamos en democracia! Pagas dinero y te libras, hagas lo que hagas, uno puede robar, matar… si uno trabaja para la seguridad comunista y ha participado en la Revolución, como yo, y además tienes dinero para entregar a quien debe fijarlo todo, se soluciona todo. “Que bien que ahora no estemos en el comunismo”.  
 
Sin embargo, Radu Chiverniseala fue cambiado de puesto de inspector escolar, pero no por el accidente, sino porque llegó un hombre más poderoso, con más dinero y más corrupto que él. Sin embargo, Radu volvió a ser de nuevo el director de la escuela del pueblo… al igual que su padre.  
 
Pero el problema era que había menos chicos en las clases y el número había bajado en las clases de geografía y rápidamente desaparecieron, así que Radu se quedó sin empleo.  
 
La solución le llegó de donde no se esperaba. En el sindicato había algunas entradas para tener unas vacaciones en el campo casi gratuitas y como director, tenía prioridad para estas. El lugar causaba estupor y había una Universidad privada que tenía un establecimiento genial. La oferta era prometedora: “una universidad más, una gratis” como en el supermercado. Así en el pueblo, Radu volvió con su título en “Letras” por la Universidad de Venecia para él que pagó y un título de “Psicología” libre para Marina. Para estar en la educación en estos momentos, se aceptaban los sobornos, que estaban muy bien, a nadie le importaba si los diplomas estaban siendo reconocidos o no. Llego a ser profesor de “rumano” y junto a sus conocidos llegó a ser uno de los miembros de la junta de examinadores en el condado, además el dinero que pago Chiverniseala por el título lo recupero de inmediato.  
 
“Que bien que sea esta época, en el socialismo eran pocos los alumnos de las Universidades, solo estaban los más inteligentes, pero ahora son miles, miles, tienen acceso todas las personas” –pensó Radu.  
 
Chiverniseala se presento en las elecciones siguientes como diputado. ¡Por supuesto, sin éxito! Pero presentarse como candidato es algo que no todo el mundo puede y no todos tienen acceso. ¡Para eso es necesario pagar muchísimo dinero!  
 
Referinţă Bibliografică:
CORNELIA PĂUN HEINZEL : “LA RUEDA DEL DESTINO” PARTE II DEL LIBRO ”EL LABERINTO DE LOS ENIGMAS” POR CORNELIA PĂUN HEINZEL / Cornelia Păun : Confluenţe Literare, Ediţia nr. 2568, Anul VIII, 11 ianuarie 2018.

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